Y por fin, alcanzada la tarde, llegábamos a un pueblo llamado
Tusayan, muy cerca del parque nacional del
Grand Canyon. Allí dejamos las cosas, nos pusimos las mochilas y, a toda prisa, nos dirigimos con el coche hacia el Gran
Canyon.
Ninguna foto que pueda mostrar yo aquí podría reflejar lo que nuestros ojos contemplaban. Durante los primeros minutos, nuestras mentes estuvieron intentando asimilar aquel paisaje, aquellos colores, sus enormes dimensiones, su profundidad, esa maravilla de la naturaleza nos dejó sin palabras.
Creo que esta entrada no necesita foto, sólo cerrad los ojos e imaginad!